En el artículo “La recuperación del espacio público” (2002), Zygmunt Bauman describe cómo en la actualidad existen diversas preocupaciones privadas que sufren los individuos, que no se condensan en una preocupación pública en común. Para recuperar el espacio público, Bauman propone sumar esas pequeñas voces y pequeñas causas, avanzar en esas preocupaciones y unirlas entre sí para que una gran voz se haga escuchar entre los administradores del espacio público (los políticos).
Ahora bien, ¿cómo se relaciona el planteo de Bauman con el caso Kraft? Sin duda, creemos que Kraft se transformó en una causa de trascendencia nacional que tiene muchos matices en el espacio público. Los factores que nos permiten realizar esta afirmación son:
a) La entrada del caso en la agenda pública-mediática con una notable repercusión en medios gráficos, radiales y televisivos a nivel nacional. El hecho fue noticia de tapa y mereció comentarios de la propia presidenta y sus ministros. Convengamos que por la naturaleza y excepcionalidad del acontecimiento, la cobertura del hecho se inscribió en una serie, que se mantuvo en el tiempo (Martini, 2000), especialmente desde agosto hasta octubre de 2009.
b) La profundización de las medidas adoptadas por los trabajadores y sus efectos: cortes de rutas, avenidas y calles; movilizaciones en pleno microcentro; asambleas; toma de la planta; coordinación con trabajadores de otras empresas alimenticias (de Bs. As. y Córdoba), etc. Como ejemplo notorio, los trabajadores de Pepsico y Stani dieron su apoyo y se sumaron a los cortes en la Panamericana.
c) Solidaridad de otros actores (no implicados directamente en el conflicto) con los trabajadores, siempre bajo el lema de “No a los despidos en Terrabusi”. Ej. de estos actores: familiares de trabajadores, organizaciones obreras y estudiantiles, organismos de DD.HH., diputados, personalidades del arte y de la cultura, etc. En la nota “La historia de una huelga” de Página 12, se pueden encontrar referencias de este aspecto.
En general, la causa siempre estuvo asociada por el ciudadano común a la “ex-Terrabusi”, más que a “Kraft”. En el imaginario colectivo, muchas de las organizaciones que acompañaron a los trabajadores, concibieron más la lucha de lo que para ellos sigue siendo una fabrica nacional, en lugar de una empresa trasnacional (incluso en varias cadenas de e-mails y comunicados difundidos vía Web se incentivaba a los usuarios a no consumir productos de Kraft como acto de solidaridad).
d) Intervención política de actores inéditos. No sólo intervinieron los empresarios, el Gobierno y los sindicatos (como actores esperables en el conflicto) sino también la Embajada de EE.UU.
e) Cuestionamientos a esta apropiación del espacio público (por parte de algunos medios de comunicación, de los ciudadanos que debían circular por allí, los empresarios y el Gobierno). En este aspecto, las medidas no eran compartidas por diversos actores y entraban en conflicto con los intereses particulares de dichos grupos, generalmente basados en la seguridad jurídica y la propiedad privada (véase Nota Editorial de La Nación, columna “Más allá de Kraft” del mismo diario y video de C5N al final de este post).
¿Por qué Kraft es como un efecto mariposa?
Como vimos en el esquema desarrollado en el post anterior, la gripe A desencadenó un conflicto que estaba cobrando efervescencia, ya que los trabajadores de Kraft venían realizando huelgas un mes antes de los despidos y exigiendo mejores condiciones laborales.
¿Cómo fue que un conflicto por despidos generó tal efecto? Algún tipo de respuesta a esta pregunta podemos encontrar en el carácter de las medidas de fuerza adoptada (corte de un centro neurálgico como la Panamericana, que molesta a miles de automovilistas que circulan diariamente), a las reacciones de parte de poder (represión policial, denuncias penales, politización/ideologización del conflicto, acusaciones mutuas, etc.) y a la constante solidaridad de diversos actores sociales y figuras públicas con los damnificados, cuestiones que merecieron especial atención de parte de los medios.
En este sentido, creemos que las consecuencias del caso (efecto Kraft ) fueron claramente amplificadas por los medios de comunicación y la opinión pública, actores centrales que conversaron sobre el tema y lo jerarquizaron diariamente en su propia agenda (Martini, 2000).
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